Y comprendía, ahora, que el hombre nunca sabe para quién trabaja y espera. Padece y espera y trabaja para gentes que nunca conocerá, y que a su vez padecerán y esperarán y trabajarán para otros que tampoco serán felices, pues el hombre ansía siempre una felicidad situada más allá de la porción que le es otorgada. Pero la grandeza del hombre está precisamente en querer mejorar lo que es. En imponerse Tareas. En el Reino de los Cielos no hay grandeza que conquistar, puesto que allá todo es jerarquía establecida, incógnita despejada, existir sin término, imposibilidad de sacrificio, reposo y deleite. Por ello, agobiado de penas y de Tareas, hermoso dentro de su miseria, capaz de amar en medio de las plagas, el hombre sólo puede hallar su grandeza, su máxima medida, en el Reino de este Mundo.
Alejo Carpentier: El reino de este mundo.
-
A patzmaru20 le gusta esto
-
A porestoleo le gusta esto
-
A denisesoyletras le gusta esto
-
A pilarica le gusta esto
-
parlet ha reblogueado esto desde duraznosangrando
-
A parlet le gusta esto
-
A elramillete le gusta esto
-
A duraznosangrando le gusta esto
-
hereticalhawk ha reblogueado esto desde aahvaaaina
-
aahvaaaina ha reblogueado esto desde duraznosangrando
-
A aahvaaaina le gusta esto
-
A shagix le gusta esto
-
wecannotescapeeachother ha reblogueado esto desde duraznosangrando
-
A la-muerte-enamorada le gusta esto
-
la-muerte-enamorada ha reblogueado esto desde duraznosangrando
-
duraznosangrando ha publicado esto